Dolor anterior o inguinal
Puede relacionarse con estructuras articulares o anteriores y acompañarse de rigidez, chasquidos o limitación de movilidad.
Clínica REMOYM
El dolor percibido en la cadera no siempre procede de la propia articulación. Su localización, la exploración y la función ayudan a orientar el origen y el plan.
Una explicación sencilla
Puede proceder de la articulación, el hueso o los tejidos de alrededor, como tendones y bursas. Entre los cuadros que se valoran están la artrosis y el síndrome de dolor trocantérico mayor.
También puede ser referido desde la columna lumbar, la pelvis o la región sacroilíaca. Por eso la zona donde duele orienta, pero no establece por sí sola la causa.
Localización y comportamiento
La distribución del dolor ayuda a dirigir la exploración y el diagnóstico diferencial.
Puede relacionarse con estructuras articulares o anteriores y acompañarse de rigidez, chasquidos o limitación de movilidad.
Puede empeorar al caminar, subir escaleras, permanecer de pie o tumbarse sobre ese lado, como ocurre en algunos cuadros trocantéricos. Más información sobre dolor lateral de cadera y trocanteritis.
Puede relacionarse con tejidos glúteos, región isquiática, musculatura profunda o articulación sacroilíaca.
La región lumbar y la zona sacroilíaca pueden producir síntomas percibidos cerca de la cadera.
La marcha aporta información específica sobre la función de la cadera. También puede ser útil valorar movilidad, fuerza y la relación con pelvis, columna lumbosacra y el resto del miembro inferior.
Valoración individualizada
El dolor percibido en la cadera puede proceder de la articulación, los tendones y otros tejidos periarticulares, o ser referido desde la columna lumbar, la pelvis o la región sacroilíaca. Por eso, el dolor de cadera no siempre es indicativo de un problema local, puede ser referido desde una localización inguinal, lateral, glútea o incluso dorsolumbar.
La historia clínica y una exploración musculoesquelética y manual permiten relacionar la movilidad activa y pasiva, las articulaciones y los tejidos con la marcha, la fuerza y la función. También se examina el complejo lumbopélvico y su posible relación con el dolor lumbar. Esta integración aporta mayor precisión diagnóstica y orienta si una prueba de imagen puede aclarar el origen.
El tratamiento se orienta en base a la limitación detectada y su repercusión funcional. La medicina manual puede emplearse para facilitar movilidad o modular el dolor; un patrón articular, tendinoso o referido puede requerir ejercicios específicos, rehabilitación, medidas farmacológicas o infiltraciones. Las ondas de choque focales también pueden ser útiles en indicaciones seleccionadas.