Dolor cervical localizado
Dolor y rigidez en el cuello que puede alcanzar la región occipital, el trapecio o la zona interescapular y variar con ciertos movimientos o posturas.
Clínica REMOYM
El dolor cervical puede permanecer localizado o extenderse hacia el hombro, la región escapular o el brazo. La valoración médica permite reconocer su patrón y orientar el abordaje adecuado para cada persona.
Una explicación sencilla
La cervicalgia es el dolor localizado en el cuello. Puede acompañarse de rigidez o limitación de la movilidad y extenderse hacia la región occipital, los trapecios o la zona entre las escápulas.
En algunos casos el dolor se irradia hacia el hombro, la región escapular, el brazo o la mano y se puede asociar a hormigueo, entumecimiento, sensación de quemazón o debilidad. La presencia de estos síntomas requiere una exploración neurológica adecuada.
Patrones diferentes
La localización y los síntomas acompañantes ayudan a orientar la valoración, pero no establecen por sí solos una causa concreta.
Dolor y rigidez en el cuello que puede alcanzar la región occipital, el trapecio o la zona interescapular y variar con ciertos movimientos o posturas.
Puede extenderse hacia una extremidad superior y acompañarse de hormigueo, entumecimiento, quemazón o debilidad.
Puede aparecer después de un traumatismo, especialmente en un accidente de tráfico, con rigidez, dolor muscular y limitación del movimiento.
Puede localizarse en el trapecio y la región cervicoescapular, asociarse a puntos dolorosos y acompañarse de cefalea posterior.
Distintos mecanismos posibles
El patrón puede estar relacionado con diferentes estructuras o circunstancias, entre ellas:
La localización del dolor o una imagen aislada no identifican por sí solas su origen. Es necesario relacionar toda la información clínica.
Valoración individualizada
La valoración del dolor cervical comienza por conocer cómo empezó, dónde se localiza y qué movimientos o posturas lo modifican. La exploración revisa la movilidad del cuello y su posible relación con el hombro y la cintura escapular, porque las molestias pueden extenderse entre estas regiones y no siempre responden a un único origen.
Cuando el dolor se irradia al brazo o aparecen hormigueo, cambios de sensibilidad o debilidad, la exploración neurológica permite valorar fuerza, sensibilidad y reflejos. Desde la Medicina Física y Rehabilitación, estos hallazgos se integran para decidir si una radiografía, una resonancia u otra prueba complementaria puede aportar información útil.
La exploración musculoesquelética y manual puede complementar la valoración de la movilidad, los tejidos y la respuesta al movimiento. El tratamiento se selecciona según la alteración clínica, la repercusión funcional y las características de cada persona. El tratamiento con medicina manual puede mejorar la movilidad, reducir el dolor y recuperar la confianza en el movimiento.